lunes, 21 de diciembre de 2009

HUT ( SOMBRERO)


I didn´t want the rain to wet my memories so I put on this old hat so I put it on all the things I've forgotten on all the names I lost in silence I didn't I want the wind to snatch away the voices of my years the brown silhouette of my doubts but it doesn't really rain today not is it windy and there's in this town to see my hats rolling on the ground


Sara Uribe
Antología 
 poesía -mujeres hispanas.

martes, 27 de octubre de 2009

TRES MOMENTOS

Esperaste tres momentos, esperaste en medio de un mes incógnito
Esperaste en medio de la muchedumbre, y  creí  que seguirías esperando…

Hey…Te descubrí  … espiabas detrás de mis ojos.
Tan cerca, no te sentí.
Luego
Tan lejos
Me enamoré

Eramos  personajes de ficción; Tú Florentino Ariza y  yo Fermina Daza.
Fermina Daza de polvo, Fermina Daza de mentira…

Una noche viniste a tocar mi puerta mientras masticabas chicle sabor cereza
Y en el bolsillo de  tu casaca verde militar traías a escondidas una historia.
F. creyó cada palabra.
Estábamos enamorados
Eso dijo Florentino Daza

¿Recuerdas  la luna?
Estaba llena, como esta noche. 
Cada noche de nuestros tres encuentros
La luna hizo su aparición.
Era ella envuelta de un gris furioso.
Florentino  decía mira la Luna.
F: Tengo miedo
Florentino : No temas
F: La luna es de carboncillo,
Florentino: cierra los ojos, es  solo la niebla
F: ¿Y cómo?

Florentino besaba sus labios tímidamente
Hacías  que el cielo se despejase en cada diálogo de  ficción.
La Luna  era hermosa, limpia, efímera.

F. creía

Es el mes incógnito cadencioso. Una vez más
Octubre y  tengo frío, no me di cuenta.

Son tres momentos

La Luna vuelve aparecer
No tengo temor
F. roza con los dedos
Tengo manchadas las manos
Es la luna  F, es la Luna difuminada hecha carbón,
Yo  aquí y tú muy lejos.
Tercer acto : desenlace
Inconcluso
Pedazos de diálogos
Pedazos de interpretación
Restos de escenas inconclusas
restos de nada , restos …
Y  esperaste tres momentos para decirme que era  solo una Luna de ficción



sábado, 4 de octubre de 2008

MORIR SIN TENER QUE MORIR

En medio del gentío y una tarde ligera de primavera, parecía que las nubes empezaban a cargarse mostrando un cielo oscuro vetusto cargado de melancolías.
La muerte marchaba ante mis ojos y la vida, también.

La familia Sandoval acompañaba el féretro entre llanto y resignación, personificaban el proceso de la muerte. Al mismo tiempo junto a ellos, el brote de la vida transitaba. Era pues, la prolongación de su generación- niños que salpicaban de color y alegría al conjunto fúnebre vestido de luto.

Era primero de octubre del 2008, y Carmen Rosa Sandoval estaba a punto de adentrarse en la culminación de la muerte y formar parte del mausoleo de los recuerdos. En tanto, frente a mis ojos se enarbolaba una fotografía que enmarcaba el límite entre quienes entienden la muerte como un proceso irreversible/natural y aquellos que se niegan a la muerte y se aferran a la vida.

Por un lado estaba yo, perteneciente a los bichos raros, quienes no ponían en vitrina su dolor, pues no éramos capaces si quiere de gimotear, menos aún sufrir un shock nervioso que nos llevase al desmayo.

La marciana del velorio, sin embargo, traducía el impactante cuadro que tenía en frente. Los recuerdos de la Huesha -como solíamos llamar a la abuelita- se desdibujaban a medida que la nueva experiencia traumática se fijaba en manchas indelebles en mi mente. Pues, aquella viejita; locuaz, testaruda y simpática pasaba a ser una evocación lúgubre y doliente.


Alrededor del cajón, mezclados se encontraban: los impávidos y ardilosos. Lucía perteneciente al segundo grupo, casi atada al ataúd trataba de impedir la finiquitación del ritual. Sollozando clamaba:

- ¡Mamá, mamita, no nos dejes! ¡ay, mi Rosita! decía la mayor de las nietas.

En tanto, Carmela, prima de Lucía que se hallaba más calmada, entre lamentos intentaba arrancarla de su obstinación.

- ¡Comadrita ya déjala ir¡ ¡ay nuestra mamacita se nos va, que descanse en paz. Déjala , déjala¡


Paralelamente, en el extremo izquierdo de la misma composición, se encontraban los niños, la otra cara de aquella realidad. Las criaturas sin entender qué ocurría, jugaban libremente en el cementerio, pues su inocencia les proporcionaba la capacidad de fluir sin remordimiento alguno. Para ellos, las lápidas de imágenes religiosas-ángeles, crucifijos, cristos y vírgenes- eran formas curiosas que provocaban su atención.

Finalmente, en medio de la mirada curiosa de los niños frente a un hecho para ellos incomprensible y la observación analítica y resignada de un adulto, llegó a su fin. Pues la tarde de aquella débil primavera de octubre, se esfumó ágilmente y el viento gélido nos orilló a retirar.

A mi abuela que no pude decir adiós

Música

En una canción inversa, revuelta; vuelco la miel de mi desencanto y aviva voz canto la balada de un selenita.
Es quizás mi instinto, luz blanca salvaje, que se enamora de la vaporosidad del viento entre mis manos y labios, y este irracional te amo.

jueves, 20 de marzo de 2008

El beso

Beso que no se resuelve con tu boca,
¡Beso!
No se juntan la boca mía con la boca tuya.

Es el beso inconcluso que se eleva tan sólo con palabras,
Y cae en abismos de ansiedad.

Beso que se encarna en los deseos
Beso que se disuelve con realidad,
¡Insensible boca!

...Ay, boca tuya...
Me matas cuando no me tocas
Desterrada padeciendo de tus sueños estoy

¡Boca, mira mis labios!
Siguen en esta miserable utopía.
(Contemplándote por mi agónica ventana
de los sueños)

miércoles, 19 de marzo de 2008

Eterno

Cansancio que estruja los ojos
Ojos tensos profundos
Ojos en noche silenciosa

Ojos que tropiezan con la mudez

del viento
Ojos que se ciegan con la oscuridad

de algún recuerdo

Y aunque esta noche,
ojos cegatos congojados,
en tu habitación
La luna está fría

Un papel sereno vetusto te ilumina
Y él te dice con tipografía Brush Script:
¡Ojos! aunque las luciérnagas
y el sol no brillen de día.

Existe este papel que siempre te dirá:
"Vive la alegría"

domingo, 28 de octubre de 2007

Luna en Otoño



Estoy entrando a la noche. Hoy vi a la luna, parecía somnolienta. No la quería ver, algún día éramos amigas, recuerdo que fue antes del momento que llegue a trizas. Ella había hurgado entre mi alma y mi fe, se llevo mi alivio, el dolor de mujer y mi sensatez.

Hoy al atardecer me detuve frente a las hojas caídas en suelo húmedo con olor a lluvia. Les hice preguntas, pero no quisieron decirme nada. Los árboles del otoño metafórico y
desatento que siempre me deja rápido, el que me pide más preguntas y se olvida de dar respuestas.

Esta noche siento mi alma tocada y agraviada. He volteado de pronto hacia la noche a pedirle un consejo. Haz pecado de malas intenciones y de torpe, me ha dicho al oído. Y en esta noche abierta a la tristeza, de regreso a mi estado natural, acepto que de el no me puedo escapar.

Esta noche deseo que la mitad que perdí estuviera aquí. Ahora las decisiones las tomo yo, pero he pecado de difusa, y decidir no he podido, solo he manoseado mis deseos, como si no bastara mi ex guerra medica. Me he creado guerras de viento, en mal tiempo y con cualquiera y con todos al mismo tiempo.

Yo desearía que estuvieras aquí, porque los medios, los tercios, los vasos medios llenos, las medias naranjas, mis manos vacías, todos, ellos, y yo capitalmente le estamos dando de palos a mi alma.

Dicen que la soledad es buena, y yo solía disfrutarla, apretarla, agarrar una almohada, decirle adiós a los sueños, pretender que nunca me paso nada! Pretender?,… pretensiones de un alma sola, dañada, empacada, arbitrada. Se me juntan un promedio de 6 lagrimas en esta noche insensata, en medio de notas altas de un blues ajeno, se me pone seca la garganta, entono dos notas y el vació se acrecienta en mi guitarra. He entendido que no soy nada. Y que solo las estupideces se pagan.

Me duele esta noche, pero no me quejo, porque me lo debo. Porque mi salida anticipada de noche fría, siempre me repetía - volverás a pedir cielo por infierno. Yo vivo en infierno, del dolor de otros que me hacen sentir. Y si, esta noche merezco sentirme así. Ya no me creo “el me caigo y me levanto”, y es que este blues me ha recordado darle el espacio a mi letargo, a mi momento de incierto, a mi alma derrochada, que no sabe frenarse a un encanto.

Desearía que estés aquí, para darme la mano, sonreír, mirar la luna y dejarme morir en el río de la esquina. Me falta una caída libre, una mano que me empuje al otro lado donde siento que podría nacer de nuevo. Desearía que estés aquí, para que por fin me dejases morir, para ponerme fin, y para hacerme admitir que deje de vivir ayer.

He soñado duro, y a lo bruto. Los sueños se hicieron para dormir, me repetía, con todo trague realidad. La vida me ha hecho seguir buscando el cielo, pero ya no tengo ganas, siento que no tiene sentido, que morí el año 80 y que le debo el cielo a los vivos. Se me fueron las ganas, se me fueron las noches.


AUTOR: VANA